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EL BUEN PASTOR

El Buen Pastor

 

“Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por sus ovejas”. Jn 10, 11.

Cada año el IV Domingo de Pascua es el Domingo del Buen Pastor, y este año lo celebramos el 22 de abril. Se nos brinda una buena oportunidad para agradecer a Dios el haber enviado a nuestras vidas pastores que han participado en la misión de Cristo y de cuyas manos recibimos el alimento que contiene en sí todo deleite.

Pero antes de felicitar a nuestros pastores debemos preguntarnos ¿qué significa ser pastor?, ¿qué es ser sacerdote? Los pastores de la antigüedad no eran generalmente los dueños del rebaño. Sin embargo, se esperaba que ellos ejercieran el mismo cuidado y preocupación que los propietarios. Un pastor cuida de su rebaño de día y de noche, reúne a las ovejas en el redil durante la noche para protegerlas, listo para defender a sus ovejas del peligro. “Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas. Pero el asalariado, que no es pastor, a quien no pertenecen las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace presa en ellas y las dispersa, porque es asalariado y no le importan nada las ovejas”. Jn 10, 11- 13.

El sacerdote es un hombre tomado de entre los hombres para servir a los hombres, realizando una misión que supera toda capacidad humana en las cosas de Dios; acompaña y escucha, se puede encontrar en él consuelo, alivio para las penas y las fuerzas para seguir adelante. El sacerdote es otro Cristo y, como Cristo, también él se encuentra crucificado para que otros tengan vida.

Recordemos con gran cariño a los sacerdotes que han pasado por nuestra vida y han dejado una huella indeleble en la existencia de cada uno de nosotros, porque ellos han sabido ser como Cristo, "Buenos Pastores", cuidando de sus fieles, no limitándose simplemente a guiar, hablar y enseñar, sino que han llegado a dar su propia vida por cada uno. Pastores buenos, como lo son los auténticos padres, hermanos, amigos y compañeros que tenemos en nuestra vida. “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y las mías me conocen a mí, como me conoce el Padre y yo conozco a mi Padre y doy mi vida por las ovejas”. Jn 10, 14 – 15.

Gracias a Dios, en nuestra Iglesia hay muchos sacerdotes santos. Y, como éstos, tenemos legiones enteras y miríadas de ejemplos. Los pastores son ordenados en este ministerio cristiano con el fin de que traten con las necesidades espirituales de las personas, enseñen y fortalezcan a los miembros de la iglesia, aconsejen y animen al crecimiento de cada uno de ellos en amor y servicio cristiano.

Son sacerdotes que, llenos de amor a Dios y a los demás, desgastan su vida en silencio y a escondidas, como la vela del Santísimo Sacramento que se consume de día y de noche en un continuo acto de amor y de adoración a Jesús Eucaristía.

Los sacerdotes también necesitan de nuestra oración y de nuestro apoyo, para que el Señor les dé a todos el don de la santidad y de la perseverancia en su vocación. Invito a que oremos también por las vocaciones a la vida sacerdotal o consagrada, para que el Dueño de la mies mande a su Iglesia muchos y santos sacerdotes según su Corazón: buenos pastores, como Jesús, “El Buen Pastor da su vida por sus ovejas”. Jn 10, 11.

Oremos de manera especial por los sacerdotes formadores del Seminario Nacional Cristo Sacerdote; pidamos a Dios que les conceda las virtudes necesarias para que puedan cumplir a cabalidad la misión que se les ha encomendado, de acompañar, guiar y formar a los vacacionados, para que alcancen su configuración con “Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote”, y lleguen a ser unos buenos pastores, que se preocupen por sus ovejas y den su vida por ellas.

Seamos agradecidos con Dios y luchemos juntos cada día por ser lo que debemos ser, buenos hijos, buenos padres, buenos trabajadores, buenos cristianos, buenos seminaristas, buenos sacerdotes, buenos pastores. Nada en la vida se consigue sin esfuerzo, y la experiencia religiosa no es la excepción. Sintámonos acogidos por el corazón misericordioso de Cristo resucitado, Buen Pastor. ¡Feliz día, pastores!

 

 

Fabio Enrique Durán Pinto

Seminarista III de Filosofía

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