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Homenaje al trabajo

 

HOMENAJE AL TRABAJO

El trabajo ha estado presente desde antes de la creación del mundo, cuando  Dios decide emplear toda su sabiduría trabajando en la constitución  del universo, como lo describe el libro del Génesis. Partiendo de este principio, reconocemos que el trabajo es un componente fundamental de  dignificación del hombre.

Dios dotó al hombre de dones y carismas, para que, a través del trabajo,  edificara el mundo. Esto también lo vemos en el libro del Génesis, cuando dio funciones a Caín para dedicarse al trabajo del agro y a Abel como pastor de ovejas.

Los seres humanos empleamos nuestra capacidad laboral desde el hecho de construir la  herramienta o la labor más simple, hasta la más compleja obra de infraestructura que exista en la faz de la tierra.

Por eso hoy rendimos homenaje primeramente a Dios y luego al trabajo como regalo Divino, y  por habernos regalado sus dones y carismas, porque a partir de estos es que podemos crear, construir, diseñar  y, lo más importante, donarnos al otro como la prueba más expresiva del amor.

El ejemplo de trabajo nos lo dio Dios mismo con su obra de creación, y todo lo hizo bien. Hecho que reconocemos cuando vemos toda su creación, incluido el hombre. Esto nos exige que, cuando trabajemos, lo hagamos con todo el interés y la dedicación, como  ofrenda que todo ser humano le debe dar al Todopoderoso  como retribución por ser nuestro Creador y Padre.

Nuestro Señor Jesucristo, que es Dios,   Hijo  de la Autoridad suprema en el cielo y en la tierra, vino al mundo, no para que le sirvieran, sino para servir.  Él vino al mundo  a ser servidor, haciendo  todas las cosas bien;  por eso hoy el trabajo más que una carga, la debemos recibir como la  cruz de más alta dignificación, porque a través de esa cruz expresada   en el trabajo, será la única ofrenda permanente que le podemos ofrecer a Dios y si la llevamos bien y con Jesús, será el elemento fundamental que nos lleve a la salvación como el fin último del hombre.

Por eso, la invitación  en este memorable día del trabajo,  es  que, hagamos lo que hagamos, hagámoslo bien y para el bien, a ejemplo de Jesús  y para el bien de nuestro prójimo y que a pesar de lo arduo que para muchos nos pueda resultar, será la prueba más importante de Amor a Dios, quien lo premiara con creces cuando tengamos nuestro encuentro definitivos con aquel que sabemos que nos ama,  ya que él tiene muchas moradas para que podamos descansar en el disfrute del descanso eterno.

Animo, trabajadores del mundo, porque el trabajo dignifica y edifica, máxime cuando se hace para el bien de la humanidad.

 

JOSE ANTONIO MENDOZA VARGAS

Seminarista

III año de Filosofía   

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