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SEMANA VOCACIONAL

El 12 de agosto en la diócesis de Sonsón - Rionegro, se da inicio a una de los clásicos eventos en que se da gloria a Dios porque aún sigue llamando obreros a su mies, pues de forma admirable, muchos son los jóvenes que aun quieren seguir a cristo a través de la consagración en el ministerio sacerdotal o como religiosos, conque siguen escuchando la voz de Aquel que llama para que le sirvan en la persona del prójimo, convirtiéndose en pastores de la grey del mismo Señor.
Bajo la frase del Papa Francisco: “mantengan viva la alegría, sueñen alto, vuelen alto.”, lema que lidera esta Semana Vocacional, y aunque tiene un marco entorno a la vida consagrada, se quiere motivar a todos los niños y jóvenes, para que luchen por alcanzar nobles ideales en sus vidas, de tal manera que la felicidad siempre los acompañe en su cotidiano vivir, pues el ser “útiles” en la sociedad y en la comunidad cristiana, logra dar un paso al llamado que Cristo nos hace para cumplir la misión que Dios nos encomienda para enrutarnos por el camino de la santidad.
Serán diversas las actividades que se realizaran en los diferentes campos que conforman la diócesis, de manera que estamos invitados de modo abierto a participar con la finalidad de nutrir nuestra vocación, alimentar la de otros y elevar propiciamente en este tiempo una oración por aquellos que responden al llamamiento de la vida ministerial en la Iglesia Católica.
Existe una programación, la cual podemos conocer acercándonos a la parroquia vecina y preguntando, ya que si tenemos inquietud vocacional, es momento para salir de unas cuantas dudas; si conocemos a alguien que la tiene, animarlo a participar; si nos consideramos cristianos es nuestra tarea orar por los vocacionados a la vida de servicio al Señor y su Iglesia a través de la vida Sacerdotal o Religiosa.

Sebastian Sanchez Rojas.
III de Teología.

 

¿QUÉ HACEMOS EN EL SEMINARIO?

Todos los días nuestras vidas inician a las 5:30 o mucho antes, pero a esta hora fija nos levantamos al escuchar el toque de la campana que es la voz de Dios y que nos invita a entrar en recogimiento para encontrarnos con Él. En el trascurso de tiempo que abarca de las 5:30 a las 6:00 a.m. , los seminaristas se organizan de manera que en el aseo personal se abra nuestro ser para estar dispuestos y con todo el ánimo para invocar con todo el ánimo a Dios como auxilio y señor de nuestras vidas.

Ciertamente, la primera tentación es no querer levantarse pues las bajas temperaturas del municipio de la Ceja invitan con voz decorosa a quedarse en la cama pero la manifestación del amor en nuestras vocaciones y desear encontrase con el Señor pueden más al que quiere estar a sus pies como inútil siervo.

¿QUÉ HACEMOS EN EL SEMINARIO II?

6:00 A.M. a 6:15 A.M.
En este espacio del inicio de la jornada, el seminarista se une a sus hermanos en la oración de toda la Iglesia Católica, con el rezo de las Laudes, donde se entona la salmodia y los cánticos para elevar plegarias de alabanza al creador, que le ha regalado un nuevo día para dejarse sorprender por las maravillas que él mismo le regala.

continuará.....

¿QUÉ HACEMOS EN EL SEMINARIO? III

MEDITACIÓN

6:15 a 6:45 a.m.
“La meditación es, sobre todo, una búsqueda. El espíritu trata de comprender el porqué y el cómo de la vida cristiana para adherirse y responder a lo que el Señor pide” (Catecismo de la Iglesia Católica, 2705). El seminarista también en su oración, se une más profundamente a Dios y consigo mismo en el espacio siguiente a las Laudes que es: LA MEDITACIÓN

Es esencial tener este espacio de silencio y recogimiento para hacer dos cosas principalmente: hablarle a Dios desde el corazón y escuchar a Dios que nos comunica su vida y nos da la valentía necesaria para continuar respondiéndole fielmente.

La meditación entonces se convierte en un momento especial de la jornada matutina de oración, dado que así también el seminarista interioriza y confronta con su vida misma el mensaje que Dios le transmite por medio de la lectura orante de su Palabra o de algún buen libro espiritual, que le lleve a hacer misión lo que nos indica el Evangelio: “el que fructifica y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta” (Mt 13, 23).

Juan José Melo Daza
Seminarista II de Filosofía

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